ARTÍCULO DEL MES

psicología, educación, psicoanálisis, adolescentes

ENERO 2009

La violencia en los ámbitos educativos

María Florencia Pesoa

email: flopesoa@hotmail.com

INTRODUCCION 

En los últimos años, hemos asistido a un crecimiento desmesurado de los hechos de violencia en muchas de nuestras instituciones educativas.

En algunas ocasiones, éstos se presentan crudamente, en la forma de violencia física; éste es el aspecto más conocido y denunciado de esta problemática.

Sin embargo, hay otras formas de manifestación de la violencia, camufladas bajo ciertas medidas “pedagógicas” y “disciplinarias” que toman algunos docentes y autoridades de las escuelas.

El hecho de que actualmente se denuncien como violentos ciertos hechos que antes eran considerados medidas pedagógicas me lleva a pensar en un cambio que se está operando en la forma de concebir la educación.

Esta es una cara de la violencia, la cual tiene como “víctimas” a los alumnos, y como “victimarios” a los docentes y autoridades de la escuela.

Pero no debemos pasar por alto el otro rostro de este fenómeno, en el cual los papeles se invierten: ahora son los docentes los que deben, en muchos casos, protegerse frente a las conductas violentas por parte del alumnado.

¿Qué es lo que ha llevado a este cambio de posiciones? He aquí una de las cuestiones que me propongo analizar en este breve ensayo.

Por otra parte, me interesaría reflexionar acerca del modo y el grado en que estos hechos de violencia repercuten en el proceso de enseñanza- aprendizaje.

Por último, quiero hacer una breve mención de las medidas preventivas que pueden tomarse para evitar que la violencia afecte el ambiente escolar, y con ello, el proceso de enseñanza- aprendizaje, la razón principal por la que los alumnos deberían concurrir a la escuela.

 

¿Qué entendemos por violencia?

La Profesora de Psicología Educacional de la UBA, Adriana Brichetto, en su ensayo “Los modelos violentos se aprenden”, cita a Piera Aulagnier, quien define la violencia como “…la acción mediante la cual se le impone al otro una elección, un pensamiento o una acción, motivados por el deseo del que lo impone sobre el que lo sufre y no la necesita, entendiendo por necesitad todos los factores o situaciones indispensables para desarrollar su vida psicológica y física, y mantener su umbral de autonomía…”.[i]

Elegí esta definición porque considero que la misma se ve claramente reflejada en los hechos de violencia que tienen lugar en el ámbito educativo.

Detengámonos en las distintas partes de la misma:

Ø      Acción: la violencia se manifiesta en los actos de las personas, incluyendo entre estas últimas a los docentes, directivos, alumnos y padres de estos últimos.

Estos actos pueden ser tanto voluntarios como involuntarios, ya que, en muchas ocasiones, algunos alumnos son obligados por otros a cometer acciones violentas que ellos no han decidido libremente realizar.

Ø      Imposición: entendemos por tal la “…acción de obligar a alguien a la aceptación de algo”.[ii]

En varias oportunidades, distintas personas del ámbito educativo se sirven de la violencia para imponer tanto sus ideas como sus decisiones en cuanto a actos. Esto pone en cuestión uno de los propósitos que, según mi opinión, deberían tener las instituciones educativas: fomentar el uso de la libertad en los alumnos.

Ø      Sufrimiento: al sufrimiento físico que en muchos casos se provoca con los actos de violencia se viene a agregar un sufrimiento provocado por la privación de la libertad que resulta de esta imposición, el cual surge ya que en muchos las víctimas de la violencia actúan en contra de su voluntad, y en muchos casos también de sus ideales.

Ø      Innecesario: para conseguir los objetivos por los que se recurre a la violencia se podría hacer uso de otros medios menos nocivos, como ser el diálogo.

 

 Violencia y relación docente- alumno

En muchas oportunidades, los episodios de violencia tienen como protagonistas a docentes y alumnos, ambos tanto en el papel de víctimas como de victimarios.

¿Qué es lo que lleva a estos 2 grupos enfrentarse violentamente, teniendo en cuenta que la relación entre ambos es un factor crucial para el buen desarrollo del proceso de enseñanza- aprendizaje?

Podemos comenzar esta reflexión destacando que “… la tradiciones autoridad docente – aquella que amenazaba con aplazos y tomaba pruebas sorpresa, recibe el calificativo de violenta no sólo por los estudiantes, sino por los mismos rectores de algunos colegios secundarios…”.[iii] 

Por otra parte, debemos recordar que “…escuela y violencia ya se conocían desde antes: castigos corporales, palmadas, correctivos, humillaciones…”[iv] eran habitualmente utilizados para mantener la disciplina en los alumnos.

¿Qué es lo que ha llevado a que actualmente se consideren violentas esas medidas disciplinarias? Posiblemente, el cambio en la manera de pensar la educación del que hablé en la introducción.

No obstante, también se ha modificado la relación docente- alumno, ya que antes aquél era visto como una autoridad a la cual los alumnos debían tener respeto y obedecer, y que, en muchas ocasiones, podía inspirar temor; su palabra era “sagrada”, debía cumplirse “al pie de la letra”.

En la actualidad, las cosas son muy diferentes. Como afirmaba en la introducción, los papeles se han invertido: ya no son los alumnos los que deben “portarse bien” para evitar los castigos corporales de los maestros, sino que, en muchos casos, ellos agraden física y verbalmente a los docentes. Este fenómeno tiene diferentes manifestaciones: contestaciones agresivas, abandono del aula durante la clase, insultos y golpes al docente[v], una abierta negativa ante las solicitudes e indicaciones del docente.[vi] Una de las posibles causas de este cambio parece ser una dificultad para inscribir la autoridad docente.[vii]

No obstante, no debemos confundir autoridad con autoritarismo, ya que este último implica un abuso de esa autoridad. En cambio, la autoridad debe estar fundada en el conocimiento y la experiencia previa del docente[viii], e implica que éste tenga flexibilidad y capacidad de diálogo con sus alumnos. [ix]

El autoritarismo “…obstaculiza e interrumpe los canales de comunicación y de mediación que facilitan que los conflictos no se expresan en forma violenta…”.[x]

Además, se corre el riesgo de que los alumnos, al percibir esas actitudes autoritarias en los docentes, las adopten como medio para solucionar sus propios conflictos. [xi]

Asimismo, las actitudes autoritarias por parte de los docentes promueven la aparición de actitudes individualistas, impidiendo el desarrollo de espacios de actividad y reflexión colectivos, los cuales facilitan el proceso de enseñanza y aprendizaje.[xii]

Creo identificar una de las causas de las medidas autoritarias de los docentes en una actitud soberbia por parte de estos últimos, la cual se opone a la función del docente como mediador del proceso de enseñanza- aprendizaje del alumno, del cual puede incluso aprender. Para esto debe tomar una actitud humilde, y considerar a los alumnos capaces, fomentar en diálogo, el intercambio de opinión con ellos y entre ellos, y así convertir la relación entre ambos en un proceso de enriquecimiento mutuo.

A propósito de la violencia ejercida por los alumnos a los docentes, el profesor Sanmartín, director del Centro “Reina Sofía”, afirma que “hay que restaurar la dignidad de los profesores, dotándolos de las capacidades para hacerse respetar”.[xiii]

Pero volvamos a la violencia ejercida por los docentes a los alumnos. La misma también se pone de manifiesto cuando el docente no busca renovar sus modelos de evaluación, para hacerlos más eficaces y adecuados, cuando su asignatura presenta contenidos obsoletos, fragmentados[xiv], cuando trata de imponer sus ideas a los alumnos.

Estas actitudes son violentas ya que coartan la libertad y las posibilidades de desarrollo de los alumnos, encasillándolos en los contenidos y metodologías que el docente considera adecuados.

Aclaro que no estoy diciendo que los docentes no deban tener una metodología de enseñanza, ya que esto convertiría a la escuela en una institución anárquica; simplemente, opino que lo que separa la autoridad del autoritarismo es el respeto a la dignidad de los alumnos y a la finalidad de la escuela.

Para finalizar, considero necesario destacar un fenómeno muy frecuente en la actualidad: ante una actitud autoritaria del docente, el alumno responde agresivamente; otras veces, primero tiene lugar la conducta violente por parte del alumno, y luego la actitud autoritaria del docente, como intentando poner un límite.

Sin embargo, en más de una oportunidad no es posible determinar quién desencadenó el conflicto. Probablemente, a pesar de que uno de los dos haya ejecutado el primer acto de violencia, el otro respondió al mismo con más violencia; por esto, considero que ambos tienen responsabilidad en el problema. Si ninguno de los dos cede, se forma un círculo vicioso que en muchos casos no se sabe cuándo terminará y qué consecuencias traerá aparejadas.[xv] 

Evidentemente, este problema merece un desarrollo más extenso del que he ofrecido aquí, pero éste no es el lugar adecuado para hacerlo.

 

Violencia y proceso de enseñanza- aprendizaje

Como adelantamos en la introducción, es bien sabido que las actitudes y conductas violentas que tienen lugar en el ámbito escolar repercuten negativamente en el proceso de enseñanza- aprendizaje tanto de los protagonistas de los episodios violentos, como de aquellos que son testigos de ellos.

Es un hecho que los alumnos que presentan conductas violentas en el ámbito escolar tienen un bajo desempeño académico, y ven coartado el desarrollo de sus habilidades cognitivas y motivacionales necesarias para desarrollar correctamente el trabajo académico. Frente a esta situación, la deserción escolar suele ser una salida común.[xvi]

El círculo se cierra cuando este alumno que ha abandonado la escuela comienza a presentar comportamientos delictivos; no obstante, ésta es sólo una de las posibles salidas de esta situación.

Uno de los hechos más comunes que afectan seriamente al proceso de enseñanza- aprendizaje es la disrupción en las aulas, en la cual los alumnos impiden, con su comportamiento, el desarrollo normal de la clase.[xvii] Sin embargo, como aclara Norberto Boggino, no necesariamente se trata de hechos de violencia. [xviii]

Coincido con Miriam Abramovsky en que “el deterioro de las relaciones perjudica la calidad de las clases y el desempeño académico de los alumnos”.[xix]

Y esto, ¿por qué es así? Probablemente, porque los alumnos y los profesores no se pueden concentrar en sus respectivas tareas si deben estar velando por su integridad física y psicológica, si tienen que esquivar goles, y esconder sus cosas para que no se las roben.

Lo que resulta de todo esto es una desfocalización de la atención de la finalidad para la que ellos concurren a la escuela, con lo cual este propósito se desvirtúa.

Estoy de acuerdo con Silvia Silberman en que, “cuando la escuela ofrece más posibilidades a los chicos de seguir adelante en los pasos siguientes en la educación, entonces hay menos violencia. Cuando la escuela limita las posibilidades de educación siguiente, la violencia aumenta”.[xx]

Y esto es así porque no estamos hablando en este caso de una violencia física sino simbólica, la cual muchas veces duele más que mil palmadas en la cola.

Ya hablé de los alumnos que llevan a cabo las conductas violentas. Pero ¿qué decir de las víctimas de esta última? Es claro que recibir maltratos continuos disminuye la autoestima de estos alumnos, la cual constituye una base emocional imprescindible para afrontar las tareas y actividades de la escuela. [xxi] 

Pero no sólo los episodios de violencia desembocan en el fracaso escolar, sino que la violencia suele ser una vía de descarga de la situación que aquél genera en el alumno.[xxii]

Hay un punto esencial que no quiero descuidar, el cual tiene que ver con el “currículum oculto”, compuesto por “los valores que el sistema educativo trata implícitamente de transmitir a las futuras generaciones”.

El problema que plantea la existencia de este currículum es que, en muchas oportunidades, los valores que lo componen “entran en contradicción con lo que se tolera en la realidad de la vida cotidiana de los centros”[xxiii] educativos.

Así las cosas, es necesario encontrar una solución a esta situación, la cual se halla, no tanto en organizaciones gubernamentales e internaciones, sino principalmente en los mismos centros educativos en los que ocurren estos hechos de violencia, para devolver a la escuela su sentido y finalidad original: educar.

 

¿Cómo prevenir la violencia en la escuela?

Considero que el aspecto al cual se debe prestar mayor atención con respecto a esta problemática es el preventivo, ya que con él no se busca disminuir las secuelas de la violencia, sino evitar que ésta ocurra.

¿Y cómo se logra esto? Es una pregunta cuya respuesta no es nada simple.

No obstante, voy a tratar de hacer mención de algunas propuestas que existen en este campo.

Un punto central de la prevención es fomentar la resolución de conflictos en formas pacíficas, ya que en muchos casos alumnos, docentes y directivos recurren a la violencia porque no conocen otra manera de solucionar los problemas.

Uno de los programas de intervención que se propone este objetivo es el de Furlán, el cual pone el acento en la “formación del docente para la enseñanza de valores, ética y civismo”.[xxiv]

Arellano, Reyes y Velásquez proponen una serie de medidas que puede tomar el docente para prevenir la violencia en el aula, algunas de las cuales son las siguientes:

ü      Predicar con el ejemplo: frente a una discusión, tratar de señalar, de forma calma, los puntos coincidentes y discordantes.

ü      Fomentar el diálogo sobre los hechos que desencadenan episodios de violencia.

ü      Enseñar a los alumnos a identificar cuando las razones del enojo son absurdas.

ü      Mantenerse calmado y escuchar lo que dicen los protagonistas del episodio de violencia.

Otra de las técnicas que suelen utilizarse frente a alumnos con conductas violentas es el “tiempo fuera”, el cual consiste en enviar unos minutos afuera al alumno si éste se muestra notablemente alterado, y el docente percibe que no lo está escuchando. Una vez que el alumno se ha calmado, el docente podrá iniciar con él un diálogo sobre el problema en cuestión.

En el caso de que sea el docente quien se encuentre alterado, se le recomienda retirarse del lugar, y, una vez calmado, regresar al mismo para solucionar el conflicto.[xxv]

Gabriel Kelsser destaca 2 posturas que suelen tomar las instituciones educativas para prevenir los hechos de violencia:

1.      Separar a los chicos más violentos: considero que esta estrategia, además de su evidente carácter discriminativo, impide que el alumno violento adquiera, en el trato con sus compañeros, otras herramientas para solucionar los conflictos. Por otra parte, se corre el riesgo de que esa segregación aumente las conductas violentas en el chico.

2.      Mantener a toda costa al chico violento en la escuela: según el autor, en las escuelas que ponen en práctica esta estrategia “…se produce un desplazamiento general de roles: los docentes y directivos concentran el grueso de su energía en la cuestión disciplinaria, y los porteros y administrativos controlan las puertas y los juros para que los chicos no se escapen…”.[xxvi]

Díaz Aguado propone algunas condiciones básicas para prevenir la violencia en la escuela, entre las cales me interesa destacar las siguientes:

·        Prevención de la violencia reactiva e instrumental, y de la victimización.

·        Romper la conspiración de silencio sobre violencia y construir la tolerancia desde la escuela.

·        Prevenir la violencia a través de los procedimientos de disciplina.

·        Enseñar a rechazar la violencia e insertar dicho rechazo en el respeto a los derechos humanos.

·        Utilizar los medios de comunicación en la prevención de la violencia.

·        Desarrollar programas de prevención de la violencia a partir de la investigación- acción. [xxvii]

Para dar un cierre a este apartado, quiero exponer sintéticamente la solución que yo propongo para combatir la violencia en los ámbitos educativos.

Considero que se trata de un problema complejo, cuya solución también lo es; no obstante, no es insoluble.

Si yo tuviera que diseñar un plan de prevención de la violencia, comenzaría definiéndola, mostrándoles a los alumnos, docentes y directivos por qué es innecesaria, y fomentaría en ellos la reflexión sobre modos pacíficos de resolver los conflictos.

Para finalidad, considero que la prevención de la violencia es el aspecto más importante de esta problemática, ya que tiene en sus manos el poder de operar un cambio radical en la educación, para que esta última pueda cumplir satisfactoriamente sus objetivos.

 Conclusión

 Luego de analizar los aspectos más importantes de la problemática de la violencia en los ámbitos educativos, quiero hacer una breve mención de las conclusiones fundamentales a las que he arribado con respecto a esta temática.

La violencia en las escuelas es un hecho irrefutable, cuyas pruebas, sin embargo, no siempre salen a la luz, sino que muchas veces están encubiertas, probablemente para seguir sosteniendo esa falta imagen que el gobierno y las autoridades de muchas escuelas quieren ofrecer a la sociedad.

Pero la violencia está ahí; no es un invento de las pocas personas que tienen el valor de denunciarla, y de intentar hacer algo al respecto.

Y cuando digo ahí me refiero a nuestra misma sociedad; convivimos con la violencia, a pesar de que muchas veces no la veamos directamente.

Esta convivencia de la violencia con la educación me lleva a plantear la siguiente pregunta: ¿hacia dónde nos dirigimos como sociedad, como país, como seres humanos, si la educación, la cual debería tener la finalidad de formar a los futuros ciudadanos, está teñida de violencia? Porque esta última cuestiona, primero y principalmente, la dignidad de cada persona, tanto de las que son víctima de ella, como de aquellas que la provocan; y en este último caso no me estoy refiriendo sólo al docente que es autoritaria, al alumno que amenaza con un arma al profesor y a sus compañeros, al directivo que toma medidas disciplinarias exageradas, sino a la sociedad misma, a los dirigentes políticos que no comprenden que esos chicos que hoy están en la escuela serán quienes gobiernen el país el día de mañana.

Es necesario erradicar la violencia de las escuelas para que las mismas recuperen el sentido y la finalidad para la que fueron creadas: para formar personas y ciudadanos, y no delincuentes, víctimas y victimarios.

Y como todos estamos implicados en este problema porque lo vivimos a diario, la responsabilidad también es de todos.

Hay que recuperar la relación docente- alumno como eje del proceso de enseñanza y aprendizaje; hay que reforzar la educación en valores; hay que enseñar modos pacíficos de solucionar los conflictos; y hay que hacer muchísimas cosas más… pero hay que hacerlas, no sólo decirlas.

Como afirmé al comenzar este ensayo, la violencia es una acción; y como toda acción, debemos combatirla actuando, haciendo, para hacer de la escuela, no un lugar de destrucción, sino de crecimiento y creación.

María Florencia Pesoa

 Bibliografia:

-         Autores varios: “Ensayos y experiencias. Conflictos y violencia en los ámbitos educativos. Poder, autoridad y participación en la escuela. La construcción de los sistemas de convivencia”. Ediciones ”Novedades Educativas”. Tomo 33. Octubre de 2005.

-         Diario “Clarín”, Domingo 6/11/05. “Investigación: La violencia va a la escuela”. http://www.clarin.com/diario/2005/11/06/sociedad/s-01084524.htm

-         Revista Iberoamericana de Educación, nº 38. “Violencia en las escuelas: Un gran desafío”. Miriam Abramovat.  http://www.rieoei.org/rie38a03.htm

-         Fernando Osorio: “Violencia en la escuela. Qué hacer frente a un tema delicado y muy preocupante”. http://www.centrodos.com.ar/ARTICULOS/osorioMia.htm

-         Norberto Boggino: “Los rostros de la violencia en la escuela”. http://www.geocities.com/aulauy/rep91boggino.htm

-         Educared, sección “Caleidoscopio”. “Violencia y actitudes autoritarias”. http://www.educared.org.ar/caleidoscopio/2007/10_08/

-         Diario: “Página 12”, 04/05/00. Reportaje a Silvia Silberman, ex jefa de Psicología Educacional en la ciudad de Jerusalén”.

http://www.pagina12.com.ar/2000/suple/psico/00-05/00-05 04/psico 01 .htm

-         “Educación en valores. Mi escuela y el mundo”. “Violencia en las aulas: Los expertos reclaman la implicación de los padres y más respeto hacia los profesores”. 23/ 10/ 05. : http://www.educacionenvalores.org/article.php3?id_article=423

-         Arellano Norka, Reyes Merlín, Velásquez María: “Violencia en la escuela: Cómo prevenirla y afrontarla”. http://www.google.com/search?hl=en&q=la+violencia+en+la+escuela.+C%C3%B3mo+

prevenirla+y+afrontarla

-         “I ENCUENTRO PROVINCIAL DE PROFESORES”. Tema: “La violencia escolar”.

-         CTN, Valladolid (Periódico), nº 330. 23/ 02/ 07. : http://www.cntvalladolid.es/spip.php?article325

-         Revista Iberoamericana nº 42/2. 10/03/07. “La educación para la paz y la no violencia”. http://www.rieoei.org/experiencias146.htm

-         “La mirada de Jokin. Bullying. Problemática adolescente”. “El temor de los profesores”

http://argijokin.blogcindario.com/2006/12/05571-unesco-estudio-sobre-las-condiciones-en-las-que-desarrollan-su-labor-los-docentes-en-latinoamerica.html

-         Diario “Página 12”, 01/10/04, Sección “Sociedad: “Crean un observatorio para prevenir la violencia”. http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-41772-2004-10-01.htm

-         “Movilización Educativa”. Banco bibliográfico:”Violencia y Educación.” “Dar sentido a la violencia” http://www.movilizacioneducativa.net/capitulo-libro.asp?idLibro=51&idCapitulo=3

-         Diario “El Monitor”, nº 2. Kessler, Gabriel: “Escuela, delito y violencia”. http://www.me.gov.ar/monitor/nro2/dossier4.htm

-          “Programa de Educación Emocional para la prevención de la Violencia. 2º Ciclo de ESO”. http://cefirelda.infoville.net/imagenes/enius4/2005/11/adjuntos_fichero_110145.pdf

 

NOTAS:


[i] Osvaldo Carnero: “La Violencia en la Escuela”. Mayo 2001 http://members.tripod.com/~Osvaldo_Carnero/violencia.htm

 

[ii] “El Pequeño Larousse Ilustrado”, pág. 549.

[iii] Autores varios: “Ensayos y experiencias. Conflictos y violencia en los ámbitos educativos”, pág. 59.

[iv] Ob. Cit., pág. 58.

[v] Fernando Osorio: “Violencia en la escuela. Qué hacer frente a un tema tan delicado y preocupante”.  http://www.centrodos.com.ar/ARTICULOS/osorioMia.htm

[vi] Autores varios: “Ensayos y experiencias. Conflictos y violencia en los ámbitos educativos”, pág. 59.

[vii] Ob. Cit., pág. 59.

[x] “Educared. Sección Caleidoscopio. Violencia y actitudes autoritarias”. :http://www.educared.org.ar/caleidoscopio/2007/10_08/

 

[xi]Revista Iberoamericana, nº 42/2. 10/03/07. 

http://www.rieoei.org/experiencias146.htm

 

[xii]Revista Iberoamericana, nº 42/2. 10/03/07.

http://www.rieoei.org/experiencias146.htm

 

[xiii] “Educación en valores. Mi escuela y el mundo”. 23/ 10/05. : http://www.educacionenvalores.org/article.php3?id_article=423

 

[xiv] Revista Iberoamericana nº 42/2. 10/03/07. : http://www.rieoei.org/experiencias146.htm

 

[xvi] Autores varios: “Ensayos y experiencias. Conflictos y violencia en los ámbitos educativos”, pág. 70.

[xvii] Diario “Clarín”, 6/11/05. “La violencia va a la escuela”. http://www.clarin.com/diario/2005/11/06/sociedad/s-01084524.htm

[xviii] Norberto Boggino: “Los rostros de la violencia en la escuela”. http://www.geocities.com/aulauy/rep91boggino.htm

[xix] Revista Iberoamericana de Educación nº 38: http://www.rieoei.org/rie38a03.htm

[xxi] “I ENCUENTRO PROVINCIAL DE PRECEPTORES. VIOLENCIA ESCOLAR”.

[xxii] CTN, Valladolid (Periódico), nº 330. http://www.cntvalladolid.es/spip.php?article325

[xxiv] Autores varios: “Ensayos y experiencias. Conflictos y violencia en los ámbitos educativos”, pág. 65.

[xxv] Autores varios: “Violencia en la escuela: Cómo Prevenirla y Afrontarla”. http://www.google.com/search?hl=en&q=la+violencia+en+la+escuela.

+C%C3%B3mo+prevenirla+y+afrontarla

 

[xxvi] “El monitor de la Educación”, nº 2. Kessler: “Escuela, delito y violencia”.  http://www.me.gov.ar/monitor/nro2/dossier4.htm

 

[xxvii] “Programa de Educación Emocional para la prevención de la Violencia. 2º Ciclo de ESO”. http://cefirelda.infoville.net/imagenes/enius4/2005/11/adjuntos_fichero_110145.pdf