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ARTÍCULO DEL MES
SETIEMBRE 2009
En esta
ocasión elegimos publicar un texto enviado
por la
Lic. Graciela E. Prepelitchi,
Psicoterapeuta Humanista Integrativa,
quien desde el comienzo de la Biblioteca
fue una participante activa. Queremos
recordarla de esta manera.
TODOS SOMOS ESPEJO
Por Deepak Chopra
Todos somos extensiones del campo universal de energía, distintos puntos de
vista de una única entidad. Esto implica ver todas las cosas del mundo, a
todas las personas del mundo, y darnos cuenta de que estamos mirando otra
versión de nosotros mismos. Tú y yo somos lo mismo. Todo es lo mismo. Todos
somos espejos de los demás y debemos aprender a vernos en el reflejo de las
demás personas. A esto se llama espejo de las relaciones. A través del
espejo de una relación, descubro mi yo no circunscrito. Por esta razón, el
desarrollo de las relaciones es la actividad más importante de mi vida. Todo
lo que veo a mi alrededor es una expresión de mí mismo.
Las relaciones son una
herramienta para la evolución espiritual cuya meta última es la unidad en la
conciencia. Todos somos inevitablemente parte de la misma conciencia
universal, pero los verdaderos avances tienen lugar cuando empezamos a
reconocer esa conexión en nuestra vida cotidiana.
Las relaciones son una de
las maneras más efectivas para alcanzar la unidad en la conciencia, porque
siempre estamos envueltos en relaciones. Piensa en la red de relaciones que
mantienes: padres, hijos, amigos, compañeros de trabajo, relaciones
amorosas. Todas son, en esencia, experiencias espirituales. Cuando estás
enamorado, romántica y profundamente enamorado, tienes una sensación de
intemporalidad. En ese momento, estás en paz con la incertidumbre. Te
sientes de maravilla, pero vulnerable; sientes cercanía pero también
desprotección. Estás transformándote, cambiando, pero sin miedo. Te sientes
maravillado. Ésa es una experiencia espiritual.
A través del espejo de
las relaciones, de cada una de ellas, descubrimos estados prolongados de
conciencia. Tanto aquellos a quienes amamos como aquellos por quienes
sentimos rechazo, son espejos de nosotros. ¿Hacia quiénes nos sentimos
atraídos? Hacia las personas que tienen características similares a las
nuestras, pero eso no es todo. Queremos estar en su compañía porque
subconscientemente sentimos que al hacerlo, nosotros podemos manifestar más
de esas características. Del mismo modo, sentimos rechazo hacia las personas
que nos reflejan las características que negamos en nosotros. Si sientes una
fuerte reacción negativa hacia alguien, puedes estar seguro de que tú y esa
persona tienen características en común, características que no estás
dispuesto a aceptar. Si las aceptaras, no te molestarían.
Cuando reconocemos que
podemos vernos en los demás, cada relación se convierte en una herramienta
para evolución de nuestra conciencia. Gracias a esta evolución
experimentamos estados extendidos de conciencia.
La próxima vez que te
sientas atraído por alguien, pregúntate qué te atrajo. ¿Su belleza, gracia,
elegancia, autoridad, poder o inteligencia? Cualquier cosa que haya sido, sé
consciente de que esa característica también florece en ti. Si prestas
atención a esos sentimientos podrás iniciar el proceso de convertirte en ti
más plenamente.
Lo mismo se aplica a las
personas hacia las que sientes rechazo. Al adoptar más plenamente tu
verdadero yo, debes comprender y aceptar tus características menos
atractivas. La naturaleza esencial del Universo es la coexistencia de
valores opuestos. No puedes ser valeroso si no tienes a un cobarde en tu
interior; no puedes ser generoso si no tienes a un tacaño; no puedes ser
virtuoso si no tienes la capacidad para actuar con maldad.
Gastamos gran parte de
nuestras vidas negando este lado oscuro y terminamos proyectando esas
características oscuras en quienes nos rodean. ¿Has conocido personas que
atraigan sistemáticamente a su vida a los sujetos equivocados? Normalmente,
aquéllas no comprenden por qué les sucede esto una y otra vez, año tras año.
No es que atraigan esa oscuridad; es que no están dispuestas a aprobarlas en
sus propias vidas. Un encuentro con una persona que no te agrada es una
oportunidad para aceptar la paradoja de la coexistencia de los opuestos; de
descubrir una nueva faceta de ti. Es otro paso a favor del desarrollo de tu
ser espiritual. Las personas más esclarecidas del mundo aceptan todo su
potencial de luz y oscuridad. Cuando estás con alguien que reconoce y
aprueba sus rasgos negativos, nunca te sientes juzgado. Esto sólo ocurre
cuando las personas ven el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, como
características externas.
Cuando estamos dispuestos
a aceptar los lados luminoso y oscuro de nuestro ser, podemos empezar a
curarnos y a curar nuestras relaciones. Todos somos multidimensionales,
omnidimensionales. Todo lo que existe en algún lugar del mundo también
existe en nosotros. Cuando aceptamos esos distintos aspectos de nuestro ser,
reconocemos nuestra conexión con la conciencia universal y expandimos
nuestra conciencia personal.
Las características que
distinguimos más claramente en los demás están presentes en nosotros. Cuando
seamos capaces de ver en el espejo de las relaciones, podremos empezar a ver
nuestro ser completo. Para esto es necesario estar en paz con nuestra
ambigüedad, aceptar todos los aspectos de nosotros. Necesitamos reconocer,
en un nivel profundo, que tener características negativas no significa que
seamos imperfectos. Nadie tiene exclusivamente características positivas. La
presencia de características negativas sólo significa que estamos completos;
gracias a esa totalidad, podemos acceder más fácilmente a nuestro ser
universal, no circunscrito.
Una vez que puedas verte
en los demás, será mucho más fácil establecer contacto con ellos y, a través
de esa conexión, descubrir la conciencia de la unidad. Éste es el poder del
espejo de las relaciones.
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