ARTICULO DEL MES

 

 

 

 

 

 NOVIEMBRE 2010

psicologia, psicoterapia breve

Miedo al Compromiso

psicología, psicologos, seminarios, cursos

Lic. Perla Kogan

koganperla@gmail.com

 

 

PSICOLOGIA TERAPIAS

 

    Miedo al compromiso


Compromiso: De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española es la obligación contraída, palabra dada. Sinónimo de deber. La palabra compromiso viene de las palabras promesa y prometer. La etimología de promesa viene del latín promissa cuyo plural neutro es promissum y de éste deriva promittere que es prometer.


Surge la siguiente reflexión Si de desea encontrar una pareja ¿porqué surge el miedo al compromiso? ¿A qué se teme?


Este es un aprendizaje complejo. Comienza desde que uno nace en que el bebé necesita de un otro significativo que lo cuide, lo sostenga, lo nutra. En la infancia se da este vínculo primero dentro del seno familiar y el mundo cercano que lo rodea. En la adolescencia ese vínculo se extiende al grupo de pares, buscando pertenencia acercándose a los amigos. Poco a poco, comienza la necesidad de estar en pareja. En la mayoría de las ocasiones, la balanza se bambolea entre la necesidad de divertirse y
estar con los amigos como la necesidad de estar con la pareja, motivo que en ocasiones va creando un conflicto con uno mismo, ya que el individuo tiene que empezar a entrenarse en tomar decisiones y
aprender a establecer prioridades, así como a saber compartir y organizar sus preferencias. Es en la adultez joven la etapa en que toda la motivación se centra en encontrar una pareja, apareciendo al
encontrarla experiencias, emociones y sentimientos complejos. Así aparece también la ambivalencia, es decir el deseo pero también el miedo al compromiso.


El miedo es una emoción básica que tiende a la supervivencia permitiendo evitar o escapar de una situación. La experiencia de miedo se da cuando la persona consciente o inconscientemente otorga
un valor de amenaza psíquica, física o social a un estímulo. El miedo permite tomar distancia ante lo que la persona percibe como dificultad decidiendo unas veces afrontar, es decir enfrentar la situación y
en muchas otras escapar, es decir evitar. Con respecto al miedo al compromiso aparece el miedo al cambio, a crecer, a madurar. Con respecto a tener una pareja si la persona piensa que esto le va a restar,
es decir le quita independencia, pierde más de lo que gana, actuará en consecuencia, es decir ignora sus propias capacidades, aparecen sus temores e inseguridades, la falta de responsabilidad, el no saber
como enfrentar las adversidades de la “vida con y en pareja” por lo tanto decide huir. Muchas veces este miedo al compromiso aparece por la experiencia vivida por uno mismo o por otros significativos
Uno de los casos más clásicos es haber sido lastimados una vez por alguien. Se entregaron en cuerpo y alma al amor, entregaron su confianza, su tiempo, sacrificaron cosas por ese alguien especial. Si estos
sujetos tienen la oportunidad de conocer a alguien que realmente les quite el aliento, ante el menor indicio de amor harán uso de su arsenal destructivo para borrar del mapa hasta la más mínima posibilidad de algo serio. Muchas veces pueden reconocer experiencias familiares vividos por padre, madre etc. generándose una señal de alarma. Es ahí aparece ese miedo que en su mente equivale amor o compromiso =dolor. En la búsqueda de evitar sentirse lastimados, reaccionan primero siendo ellos
los que abandonen al otro antes de convertirse en abandonados, pasando de ser la víctima a victimario haciéndole a alguien que nada tenía que ver con su experiencia, lo mismo que le hicieron a ellos.


Características comunes de estas personas: Son personas que temen al compromiso con ellos mismos, con su autonomía, se asustan ante la responsabilidad de sus actos y consecuencias, la toma de decisiones, demuestran un interés desmedido por preservar sus propios espacios, no se embarcan en proyectos comunes (pueden ser desde convivir hasta ir de viaje). No mezclan los afectos evitando que sus parejas tengan contacto con familiares y amigos. Se proponen a sí mismos no mostrar sus
debilidades para así el otro no podrá ejercer poder. Reprimen el contacto para no demostrar dependencia. Evitan expresiones que puedan comprometerlos como “te quiero” utilizando el “me gustás”. Cuando saben que la pareja está atravesando un conflicto, desaparecen aún sabiendo que su pareja los necesita más que nunca. En general son personas que aprendieron a establecer normas rígidas, estas lo llevan a tener todo controlado traspolándolo también a su pareja. Comienza la
exigencia para compartir, dar y recibir del otro, y si la relación se desvía del rumbo esperado, aparece la frustración, la inseguridad, el miedo y la ruptura sin dar posibilidad de cambio, ya que no se puede evitar lo que no se controla.


Por el deseo de conseguir una relación estable son buenos  conquistadores, pero su miedo a la intimidad les crea confusión y comienzan a crear y a creerse excusas y argumentos contra la pareja
para así poder escapar de la relación que buscaron. Aparece el miedo a la intimidad, crecen las dudas y comienzan a buscar “fallos” en la pareja. La falta de estrategias y de conocimiento sobre uno mismo les hace buscar justificación a la propia inseguridad y temores. Como no se está preparado para asumir y abordar las carencias propias, se buscan fallas en el otro para aliviar el malestar generado y comprobar que la causa es la otra persona a quién se le atribuye no ser la adecuada. Así se busca
romper la relación para recuperar la seguridad evitando el propio descontrol.
Este proceso de búsqueda de pareja y rechazo al compromiso se repite continuamente con diferentes parejas hasta que la persona asuma que tiene que comenzar a trabajar sobre sus limitaciones. Este círculo vicioso se conseguirá romper cuando la persona se sincere consigo misma, afronte sus verdaderas necesidades y se arriesgue al compromiso- Se debe empezar por asumir que algo sucede y buscar el porqué buscando ayuda para contemplar la posibilidad de cambiar. Trabajar la autoconfianza comenzando por reconocer capacidades y dificultades que uno posee. Aprender a expresar temores e inseguridades. Saber exteriorizar las preocupaciones ayuda a fomentar una relación de confianza y de mayor conocimiento entre los miembros de la pareja. Conocer todos los miedos para sanearlos con nuevos pensamientos más adecuados y ajustados a la realidad.


Cuando el miedo surge ante experiencias placenteras y que aportan felicidad, estamos ante un miedo irracional que puede causar mucha insatisfacción y frustración. En estos casos se debe pedir ayuda
para poder reestructurarse cognitivamente, es decir identificar, analizar y así modificar los pensamientos erróneos o la forma en que interpretamos determinadas situaciones. Los pensamientos erróneos producen estrés y ansiedad como también influyen en la forma en que se vive.

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Lic. Perla Verónica Kogan
Psicóloga clínica
Especializada en Terapia Cognitiva, Sistémica y Adicciones

koganperla@gmail.com

 

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